Protege a los más pequeños

¿Por qué son un grupo en riesgo? Los más pequeños, y especialmente en determinadas zonas geográficas, pasan la mayor parte de su tiempo al aire libre, realizando actividades educativas, lúdicas o deportivas. Por este motivo, hay que vigilar la cantidad de radiación que reciben, que en muchos casos triplica la de un adulto. La mejor manera de proteger su piel es reducir el tiempo de exposición solar, sobre todo con los bebés.

 

En este sentido, es recomendable no exponer directamente al sol a los menores de 6 meses, y limitar la exposición solar durante los primeros 3 años. A partir de esta edad, se puede realizar una exposición solar moderada, pero siempre de manera responsable y extremando las medidas de fotoprotección:

Evita que estén el sol en las horas de máxima irradiación

entre las 12 y 16 horas solares (como referencia, podemos considerar peligrosas aquellas horas en que la sombra que proyecta el niño es inferior a su altura). A estas horas el nivel de irradiación ultravioleta alcanza los valores máximos del día y el tiempo de quemadura solar se acorta.

Mantén a los más pequeños hidratados siempre

Aparte de beber abundante agua también es recomendable el consumo de zumos de fruta por su alto contenido en agua y su poder refrescante y antioxidante.

Aplícales cremas de protección solar adecuadas

De forma general, el uso de cremas solares no se recomienda en niños menores de 6 meses. Hasta los 3 años, se aconseja igualmente evitar su empleo. A partir de esta edad, se aconseja aplicar cremas con FPS 30+ y amplio espectro UVA/UVB, testados pediátricamente, con filtros físicos (inorgánicos) para evitar intolerancias. Las texturas más recomendadas en la infancia son las lociones y cremas, ya que tienen más permanencia y contienen en su formulación menos porcentaje de alcohol que los sprays, para evitar así intolerancias. Los fotoprotectores deben ser resistentes al agua, al sudor y al rozamiento. Consulta a tu pediatra y a tu farmaceútico.

A medio día deben permanecer bajo la sombra

Es la mejor manera de evitar el daño solar y de estar frescos. Las sombrillas de los carritos de los bebés y las sombrillas de la playa, ofrecen una protección muy limitada, por lo que son necesarias otras medidas de protección solar.

Usa siempre medidas físicas de protección

Este tipo de medidas aseguran una protección solar eficaz y estable. Se recomiendan gorros de ala ancha y prendas de vestir de manga larga, con tejidos traspirables y frescos. Para la playa apuesta por la ropa de baño confeccionada con tejidos que garanticen una protección solar alta. Los ojos de los pequeños son extremadamente frágiles a la radiación UV, protégelos con gafas de sol pediátricas con diseño apropiados para la edad infantil.

Evita que estén el sol en las horas de máxima irradiación

entre las 12 y 16 horas solares (como referencia, podemos considerar peligrosas aquellas horas en que la sombra que proyecta el niño es inferior a su altura). A estas horas el nivel de irradiación ultravioleta alcanza los valores máximos del día y el tiempo de quemadura solar se acorta.

A medio día deben permanecer bajo la sombra

Es la mejor manera de evitar el daño solar y de estar frescos. Las sombrillas de los carritos de los bebés y las sombrillas de la playa, ofrecen una protección muy limitada, por lo que son necesarias otras medidas de protección solar.

Mantén a los más pequeños hidratados siempre

Aparte de beber abundante agua también es recomendable el consumo de zumos de fruta por su alto contenido en agua y su poder refrescante y antioxidante.

Usa siempre medidas físicas de protección

Este tipo de medidas aseguran una protección solar eficaz y estable. Se recomiendan gorros de ala ancha y prendas de vestir de manga larga, con tejidos traspirables y frescos. Para la playa apuesta por la ropa de baño confeccionada con tejidos que garanticen una protección solar alta. Los ojos de los pequeños son extremadamente frágiles a la radiación UV, protégelos con gafas de sol pediátricas con diseño apropiados para la edad infantil.

Aplícales cremas de protección solar adecuadas

De forma general, el uso de cremas solares no se recomienda en niños menores de 6 meses. Hasta los 3 años, se aconseja igualmente evitar su empleo. A partir de esta edad, se aconseja aplicar cremas con FPS 30+ y amplio espectro UVA/UVB, testados pediátricamente, con filtros físicos (inorgánicos) para evitar intolerancias. Las texturas más recomendadas en la infancia son las lociones y cremas, ya que tienen más permanencia y contienen en su formulación menos porcentaje de alcohol que los sprays, para evitar así intolerancias. Los fotoprotectores deben ser resistentes al agua, al sudor y al rozamiento. Consulta a tu pediatra y a tu farmaceútico.